A- A A+

El impacto de nuestras relaciones en el crecimiento de la profesión

Martín Caínzos
Ex Presidente de la AACOP
Presidente de la 1º Convención Internacional de Formadores de Coaches Ontológicos

 

Somos coaches, y por ese simple hecho, cada uno de nosotros, conformamos la comunidad de coaches profesionales. Puedo pecar de obvio, pero quiero ser específico, la comunidad de coaches es el resultado de nuestra particular forma de ser y de relacionarnos. Es un resultado que emerge de cada uno de nosotros. Dicho de otra forma, ninguno de nosotros somos ajenos a como resulta ser nuestra comunidad.

Y como toda comunidad, nuestra comunidad tiene un sentido, un relato hacia adentro y otro hacia afuera, e incluso, como este que pretendo escribir, un relato utópico o idílico. Nuestra dinámica, que emerge de nuestros relatos, hace posible lo que nos ocurre a cada uno de nosotros dentro de esta comunidad y también hace posible lo que ocurre en cada uno de aquellos que están observando y/o relacionándose con nuestra comunidad. Solo escribir estas líneas, me hace evidente que la coherencia ontológica también es un adjetivo que podemos esperar sea observable en nuestra comunidad. Podríamos imaginar una comunidad coherente ontológicamente cuando el relato de quienes somos resulta ser quienes somos y también resulta ser como el mundo nos ve. Que bello, ¿no? Espero que quien lea este texto pueda percibir la belleza, para mi evidente, en ser una comunidad coherente, y también los beneficios que ello tendría para el desarrollo y la sustentabilidad de nuestra profesión. Ya llegaremos a ello.

Empecemos por imaginar tres identidades. Como si habláramos de intrincadas y complejas huellas dactilares, que nos hacen únicos e irrepetibles, e imaginemos, ya que la imaginación nos permite estos milagros, que esas huellas dactilares están sobre un papel transparente. Y que si ponemos una sobre otra, y con cuidado comenzamos a ajustarlas, parecen encajar, no es fácil, el más mínimo movimiento y ya parece que no encajan, pero si las acomodamos con cuidado, si estamos atentos a las sutilezas, la magia ocurre, y esas tres identidades parecen convertirse en una sola con huellas más marcadas, más profundas, aunque sea por un momento, aunque cualquier mínimo movimiento volvería a hacer evidente las diferencias, incluso nunca dejaremos de distinguir que son tres papeles diferentes… pero también, nunca dejaremos de distinguir que encajan, que son coherentes.

Esas tres identidades las llamaré, el relato del coaching ontológico, el relato de la experiencia entre coaches y el relato de la identidad pública del coaching.

Ahora voy a invitarlos a algunas reflexiones sobre las tres identidades, con la secreta ambición de seducirlos con algunas utopías y con la fuerte esperanza de resultar nutridos con sus reacciones, ya veremos a que Ítacas llegamos

1ra identidad: el relato del Coaching Ontológico.

¿Qué es el Coaching Ontológico? Creo que ya hemos respondido a esta pregunta, varias veces, y en formas diferentes. Lo que podríamos interpretar como lamentable, pero también podemos interpretar como un factor de enriquecimiento para una práctica en desarrollo. Sin embargo, el carácter ontológico de nuestra práctica del coaching nos determina inmersos en el discurso de la ontología del lenguaje, con sus postulados, sus principios y sus distinciones como guías en nuestra particular forma de interpretar el mundo. Si esto no fuera así, estaríamos probablemente hablando de coaching, pero carecería de sentido hablar de coaching ontológico. Creo que todos podríamos estar de acuerdo con una respuesta compartida a qué es el Coaching Ontológico es: la práctica del coaching sustentada en el discurso de la ontología del lenguaje.

Si, si, ya sé que esa respuesta es críptica para el resto de la población, pero para nosotros, los coches ontológicos, debiera ser más que clara. Y no es en este relato donde le hablamos al pueblo, eso ocurre en el tercer relato… acá estamos hablando de la episteme de nuestra práctica.

Postulo entonces, que el relato del coaching ontológico es la praxis del discurso de la ontología del lenguaje.

2da identidad: el relato de la experiencia entre coaches.

¿Cómo convivimos los coaches ontológicos? Esta pregunta es la que motiva la existencia de este texto, y no por la pregunta en sí, sino por la experiencia que significa y por sus consecuencias. Si buscamos la coherencia, sería esperable que nuestra convivencia se basará también en los postulados, principios y distinciones del discurso de la ontología del lenguaje. Pero… ¿es así? Cuando busco en mis recuerdos encuentro rápidamente fundamentos para creer que no. No me refiero exclusivamente a mis relaciones, o las relaciones que pude observar, me refiero también a historias fundacionales de nuestra práctica, a momentos históricos donde mi interpretación me llevo a pensar que nuestra humanidad (o relato histórico) aparecía con más fuerza que nuestro compromiso con nuestro propio “vuelco ontológico”. Me encantaría poder ahora ver la cara del coach/lector y sorprenderme con ser testigo de la sorpresa en sus rasgos. Pero casi podría asegurar que no sería el caso, que más que sorpresa observaría una mirada cómplice que dice: “yo también conozco esas historias”.

Personalmente, mi compromiso con el desarrollo de la profesión me ha llevado a estar por más de 20 años cerca y presente con la comunidad profesional, y dentro del marco institucional ser miembro activo de la AACOP (Asociación Argentina de Coaching Ontológico Profesional) hasta tener el honor se der su presidente, lo que inevitablemente amplio mi mirada. Viaje por el país, representé a la AACOP en el exterior, conocí quizás todas las escuelas formadoras, escuche voces de miles de coaches… y sin lugar a dudad, puedo con confianza expresarles, que nuestro escenario, no es un cielo cerrado y gris… son solo apenas unas nubes, algunas parecen de tormenta, pero la mayoría son inocentes… y hay mucho cielo azul… mi mirada no es de situación trágica e irreversible, mi mirada es comprometida con un futuro azul, cien por ciento azul…

Para que ese cielo azul sea nuestro escenario, nuestro relato, tenemos que trabajar al respecto, y esa es la invitación de fondo. Trabajar en nuestras relaciones, en nuestra experiencia de ser coaches, de ser colegas, que se relacionan desde los postulados, principios y distinciones del discurso de la ontología del lenguaje.

Piensa en la posibilidad de crear un manifiesto sobre como nos relacionamos los coaches, y que sea la comunidad entera que la vela por nuestro comportamiento. Los coaches nos relacionamos: Aceptando al otro y a su relato como legítimo y diferente en la convivencia con uno; recordando que vivimos en mundos interpretativos y toda interpretación es la puerta de acceso al alma del observador, sabiendo que vivimos condicionados por un sistema y que nuestras acciones pueden transformarlo…

3ra identidad: el relato de la identidad pública del coaching.

¿Qué entiende la sociedad por Coaching Ontológico? Creo que esta es la pregunta más valiosa y desafiante que debemos responder. Por que no nos olvidemos que es la escucha la que valida el hablar, y es en la mirada del otro en donde nos constituimos. No sé qué respuesta podrían imaginar cada uno de los lectores de este texto, pero yo quise alejarme del supuesto he hice esa pregunta a varias personas a las que no conocía.

Primer dato, muchos, “no tenían ni idea”.

Segundo dato, muchos otros, “solo conocían la palabra coaching”, pero sobre ontológico, ni pío.

Primera conclusión, todavía no hay un saber social acerca de que es o como definir nuestra práctica y por ende, tampoco hay un saber o un conocimiento sobre nuestra comunidad. No nos engañemos, todavía no somos famosos. Y creo que ahí se esconde nuestra mejor oportunidad, las páginas de este relato, están prácticamente en blanco, podemos ser nosotros quien guie la pluma que las escriba.

Tercer dato: “alguien que te ayuda a estar mejor, a ser mejor, o a alcanzar lo que queres” fueron las respuestas que más se repitieron (entre los que conocían, por lo menos, la palabra coaching)

Cuarto dato: muy pocos, se acercaron o dijeron algunas de las definiciones conocidas por nosotros.

Segunda conclusión: Tengo la sensación de que tenemos que reforzar algunos aspectos claves de nuestra definición de coaching. Para mi el mas importante, es que “es un proceso de colaboración” e inmediatamente que escribo ello, me nace la pregunta acerca de cuanto estaremos colaborando entre nosotros, o cuanto nos faltará colaborar para que esa sea nuestra identidad pública.

Como dije, creo que las páginas están muy en blanco, creo que, si no nos comprometemos ahora con llenar las mismas, pronto serán completadas por quienes nos observen.

Mirarnos a nosotros mismos.

Si quieres cambiar el mundo, empieza por ti mismo. Imagino que conocen esta frase, y nos invito a hacernos la pregunta hacia adentro. ¿Quién soy en esta comunidad? ¿Cuáles son mis aportes en la construcción de nuestra identidad? ¿Que estoy necesitando y todavía no he pedido?, ¿qué oferta puedo brindar y todavía no la he articulado? ¿Hay alguna declaración que tenga entre mis pendientes?

Hagámoslo todavía más fácil… si podés declarar un quiebre con relación a tu rol en la construcción de nuestra comunidad… ¿pediste coaching? Parece obvio, pero no me sorprendería que te encuentres a vos mismo sin haber declarado el quiebre, o incluso, después de haberlo hecho, no haber pedido coaching.

Esto, ¿es coherencia? Si tu respuesta es no, ya sabes que si sería coherencia.

Mirarnos en nuestras relaciones.

¿Cómo son mis relaciones con mis colegas? ¿Cuáles de estas relaciones elijo transformar? ¿Qué otras relaciones necesito crear? ¿Qué juicios se me disparan al ser parte de esta comunidad? Y ¿Cómo gestiono cada uno de ellos?

Podes responderte estas preguntas o hacer cientos de nuevas y seguramente muchas te llenaran de orgullo y alguna que otra, posiblemente de vergüenza.

Hace poco hablaba con un colega, y el me decía, con razones super fundamentadas, lo bien que había hecho en terminar su relación con su socio. Luego de contarme toda su historia me dijo que quería conocer mi opinión… mi respuesta fue: ¿de verdad tu deseo era que esa relación terminara así? Imagino que me vas a contestar que no, y entonces no puedo entender como en lugar de usar tu tiempo para fundamentar tus razones no usas cada instante de ese tiempo para aprender y ser responsable de la construcción de un relato diferente al que me contaste. “Y como hago eso”, me pregunto… “coaching amigo”… conteste. No se como termino esa historia, pero me recordó que, en nuestras relaciones, como mínimo y solo por ser parte de ellas, algo tenemos que ver en cada aspecto de sus resultados.

Soñar con una comunidad de aprendizaje.

Así que, si nos atrevemos a soñar en grande, podemos hacer realidad el sueño de que la comunidad de coaches ontológicos sea una comunidad de aprendizaje. Una comunidad que colabore con el aprendizaje constante de cada uno de sus miembros, y uno de los objetivos de aprendizaje que podemos declarar es el aprender a relacionarnos, relacionarnos coherentemente con nuestro discurso ontológico y con ese manifiesto que alguna vez nos atrevimos a declarar. Veo en las asociaciones profesionales y en la FICOP el ámbito adecuado para desarrollar esa comunidad, e invito a las asociaciones y a la FICOP a desarrollar un plan donde esa comunidad de aprendizaje se desarrolle. Tenemos en la historia de las asociaciones y de la FICOP muestras satisfactorias de espacios donde esto ya ocurrió en el pasado, juzgo que debemos ir por más, fortalecerlos aun más, y no solo es una decisión política, también debe ser un impulso generado por los asociados y por las asociaciones miembro de FICOP.

Diseñar un futuro coherente.

¿Cómo sería ese futuro? Somos capaces de diseñarlo como tantas veces acompañamos a otros a diseñar los propios. Yo creo y confió en que sí. El manifiesto de nuestras relaciones, los espacios de aprendizaje comunitario, las asociaciones profesionales, una ética compartida, pueden ser los pilares de ese futuro. También necesitamos objetivos específicos y métricas que nos hagan evidente su concreción. Sin ánimos de condicionar, pero si de estimular la imaginación, imagino un futuro donde las escuelas formadoras colaboren entre sí, donde los programas de formación se transformen en programas internacionales, donde las asociaciones locales tengan proyectos internacionales apoyados en los recursos de otras asociaciones. Como sabemos la imaginación no tiene límites, y el futuro que soñamos esta a una conversación de distancia.

Comprometernos en su construcción.

Una vez diseñado el futuro, solo nos queda diseñar nuestro plan de acciones para construirlo, las propias, las individuales y las acciones colectivas. Creo que también debemos custodiar nuestro compromiso con esas acciones. Alimentarlo. Posiblemente con programas de reconocimiento a las acciones para el bien común que realicen los profesionales, las asociaciones o la FICOP. Apostando fuertemente a la difusión social de nuestras acciones y nuestros resultados.

Cierre.

Solos, podemos ir mas rápido, pero juntos, indiscutiblemente llegaremos más lejos.

Nuestras relaciones son el principio, la semilla de nuestro futuro.

 

Imprimir

Browse top selling WordPress Themes & Templates on ThemeForest. This list updates every week with the top selling and best WordPress Themes www.bigtheme.net/wordpress/themeforest